13 de abril de 2022

Una larga lucha (sin final)

UNA nueva ley educativa está completando sus pasos, la LOMLOE, llamada «ley Celáa», la octava de la democracia. Antes ha habido otras siete leyes y, para dejar en ellas su nebulosa impronta, veinte ministros y ministras cuyo nombre, olvidado ya pero consultable en la Wikipedia por quien quiera, ha quedado vinculado para siempre al calamitoso sistema educativo español. 

Ninguno de esos nombres alcanzará el reconocimiento en su campo que tuvo el no hace mucho fallecido Francisco Rodríguez Adrados (1922-2020) en la defensa del estudio del Latín, el Griego y la Cultura Clásica en la enseñanza secundaria. Quien fue el helenista más importante de España y profesor de Instituto durante quince años y de Universidad, además de desarrollar una inabarcable actividad investigadora y docente, dedicaba mucho tiempo a entrevistarse con las autoridades ministeriales de turno para intentar salvar la situación cada vez más precaria en que caían las lenguas clásicas en el Bachillerato con cada nueva ley educativa.
 

Rodríguez Adrados batalló contra la deriva política y pedagógica desde las páginas de los periodicos, en artículos luego recogidos, hasta 2002, en el libro Humanidades y enseñanza. Una larga lucha. Extraemos ahora algunas ideas, sin apostillas por nuestra parte, de este libro, en realidad ya antiguo, en su larga lucha en favor de las Humanidades, en favor de todos nosotros, a veces como vox clamantis in deserto. Lo que sigue es una relación sincrónica de los frentes abiertos, vigentes hasta hoy mismo, después de veinte años, de los estudios clásicos frente a la Administración educativa. 
 
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Las lenguas clásicas en el Bachillerato

La decadencia del bachillerato se aprecia en la progresiva reducción de cursos, hasta llegar al actual de dos años. Un «mini-bachillerato» de dos años no es homologable en Europa, no se da en parte alguna, salvo en Suecia. No se pueden proponer años de facilidad y luego, abruptamente, un Bachillerato especializado de dos años (p. 69). 

La decadencia continúa con la eliminación o reducción drásticas de las materias consideradas «difíciles», entre ellas muy singularmente las lenguas clásicas, que, junto con la Literatura, la Historia y la Filosofía, son materias humanísticas. La lengua española que se estudia no es sino un instrumento para la vida corriente, sin mayor relación con la literatura y la cultura. ¿Qué historia del español u otras lenguas románicas –se pregunta Adrados– va a hacerse sin las lenguas clásicas? Sin embargo, entran en el currículum de las enseñanzas medias asignaturas (Economía, Sociología, Psicología, Pedagogía), que han sido siempre disciplinas universitarias. «Mientras no se cree un Bachillerato de cuatro años ni las Humanidades Clásicas ni lo demás tienen futuro» (p. 185). El descenso de las Humanidades en la Enseñanza Media es, pues, un síntoma de la decadencia de ésta.

La Universidad

La Universidad está en conexión con las enseñanzas medias: si en estas el nivel de exigencia y de estudio de las lenguas clásicas desciende hasta lo impensable, se pregunta Adrados qué sentido tiene formar ampliamente a los alumnos universitarios. 

La facultad de Filología la han constituido siempre las lenguas clásicas y las modernas. Pero ahora se asiste a su fragmentación en numerosas facultades, a las que se añaden titulaciones como la llamada «de Humanidades»; piensa Adrados que las Universidades crearon demasiadas secciones de Filología Clásica, así es que muchas están en declive, con escasos alumnos (p. 235).

La importancia del latín y el griego

Muchas veces el defender la importancia de las lenguas y culturas clásicas requiere poner ejemplos que la Administración sea capaz de entender, caiga en la cuenta del error y rectifique en el tratamiento de estas asignaturas en los planes de estudio.

De Grecia provienen los conceptos de Ciencia, Democracia, Enseñanza para todos y el vocabulario científico en general. «Fueron los griegos los que inventaron el término cosmopolita, 'ciudadano del mundo'. Fueron los romanos los que dieron el modelo de toda organización supranacional, de toda comunidad entre las más varias naciones», señala el profesor Adrados, para quien el latín es una disciplina relacionada con todas las Humanidades, materia central de la cultura y tan universal que ha llegado a Rubén, Unamuno, Altolaguirre, Cernuda, Gil Albert, Lorca, Miguel Hernández, Pérez de Ayala, Baroja (su Zalacaín tiene temas de la Ilíada). «Sin el Humanismo clásico no se comprenderían el Renacimiento, la actitud del hombre europeo ante América, la Revolución Francesa, la misma idea de Europa» (p. 123). Colón no hubiera descubierto América si no hubiera sabido latín, afirma Adrados (p. 73).

El valor universal de los estudios clásicos queda recogido en este párrafo: «Las Humanidades Clásicas no son sólo para unos pocos especialistas, son también para los cultivadores del Derecho, la Historia, la Filosofía, la Sociología, el Periodismo, Ciencias de la Información, Políticas, la Literatura. Y, en la medida que sea, las Ciencias: su espíritu es griego y su vocabulario sigue siendo, en lo esencial, griego y latino» (p. 187).

Defensa social de las Humanidades

Las lenguas clásicas han estado necesitadas de apoyos y adhesiones. Adrados consigna el 'Congreso de la Unión Latina' de 1990 del que se hizo eco El País, diario muy significado a la hora de defender el latín (editorial de 24-IV-1985); o el 'Manifiesto por las Lenguas Clásicas' de 1997, de gran acogida entre personalidades de letras ajenas al gremio de los latinistas, que en esos momentos de tribulación para las clásicas escribían en la prensa artículos de recuerdo y elogio del latín, lo que lleva a decir a Adrados: «Está mucho menos muerto de lo que se decía: mueve pasiones» (p. 50).

Políticos y pedagogos

El político no lee mucha literatura, dice Adrados; y es ante él ante quien hay que esgrimir los argumentos («alguien ha de hacer la tarea», p. 133) que salven la posición o aminoren el recorte al latín y el griego en los planes de estudio de los diferentes gobiernos. Aparecen a lo largo de estos artículos nombres de ministros, partidos políticos y posturas ideológicas: la retórica pedagogizante y antihumanística de los pedagogos, las promesas de Javier Solana, el gobierno del Partido Popular que se limitó a gestionar la anterior legislación (p. 160). Con las Autonomías llegó la desnacionalización de la enseñanza (p. 41) y el ascenso de diecisiete «ministros» de educación («Los ministros van a más y los maestros a menos, pese a las etimologías», p. 133).    

Auge de traducciones clásicas

El panorama educativo para el latín, el griego y la cultura clásica es desalentador. Pero, paradójicamente, sucede todo lo contrario en el mundo editorial y del público lector. Las traducciones al español de los clásicos se han renovado a lo largo de los últimos años, tanto que toda editorial de divulgación de conocimientos generales que se precie tiene en su catálogo una colección de clásicos grecolatinos. El Tucídides que Adrados tradujera en 1952-1955, por ejemplo, se puede conseguir en otras varias traducciones más aparecidas recientemente en poco tiempo.

20 de abril de 2021

Lectura arqueológica de los Foros Imperiales

LOS Foros Imperiales aparecen a la vista de los transeuntes por la via dei Fori Imperiali sin necesidad de pagar entrada. En dirección al Coliseo, a mano izquierda verán la Columna de Trajano, la Basílica Ulpia, los Mercados de Trajano, el Foro de Trajano, el Foro de Augusto y el Foro de Nerva; y, del lado derecho, frente al Foro de Augusto, el Foro de César.


Pianta dei Fori Imperiali
 
En este paseo encontramos all'aperto las estatuas modernas de los personajes dedicatarios antedichos, cuya reconocible fisonomía nos indica a primera vista en cuál de los foros estamos. Los paneles didácticos, a diferencia de las planchas de bronce que vemos clavadas en el suelo del Foro romano, invitan a asomarse a los yacimientos; son los que ahora pasamos a traducir.
 
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El Foro de César (46 a. C.)

De la protohistoria a la República tardía (siglos XIII-I a. C.). Los vestigios más antiguos de presencia humana en esta zona se remontan a la Edad del Bronce final (siglos XIII-XI a. C.) y fueron encontrados por los arqueólogos en las excavaciones de 1998-2008: son surcos dejados en el banco de arcilla por ruedas de carros que recorrían el valle de los Foros Imperiales. Entre los siglos XI y X a. C. el área fue ocupada por un cementerio y luego, desde finales del siglo IX a. C., por casas. Así nació un barrio residencial, que se desarrolló en los siglos siguientes y que existió hasta mediados del siglo I a. C., cuando Julio César tomó una decisión que cambiaría profundamente el corazón de Roma: construir una plaza monumental cerca del Foro romano.

Época imperial (siglos I-V d. C.). El trabajo comenzó en el 54 a. C. con la compra de las casas a demoler para dar cabida al complejo —el edificio principal fue el Templo de Venus Genetrix—, en el lado norte de la plaza. El Foro fue inaugurado en el 46 a. C. y fue completado por Augusto a la muerte de César (44 a. C.). Se conserva el podio del templo original, mientras que los restos de las tres columnas y el entablamento aún visibles pertenecen a la reconstrucción del edificio promovida por Trajano en el año 113 d. C. Todo el conjunto sufrió una profunda reestructuración de las arcadas y de la época tras el devastador incendio del 283 d. C. 

Edad Media (siglos VI-XV). Con el final de la Antigüedad, el foro de César dejó de funcionar y sus estructuras fueron demolidas para ser utilizadas como cantera de material para nuevas edificaciones. Ya en pleno siglo IX la plaza está ocupada por huertas, viñedos, con algunas casas dispersas. Hacia el siglo XI la zona fue abandonada y paulatinamente se empantanó, tomando el significativo nombre de «Pantanos». En este panorama emergen los dos edificios de Sant' Adriano (la antigua Curia Julia) y Santa Martina, hacia el Foro romano.

Edad Moderna (siglos XVI-XX). A finales del siglo XVI, los Pantanos fueron drenados y en su lugar surgió un barrio, llamado «Alessandrino» por el apodo del cardenal Michele Bonelli, llamado así porque nació cerca de Alessandria. El cardenal fue uno de los promotores de la urbanización de los pantanos junto con la familia Della Valle, propietaria del área del Foro de César. En los mismos años se estableció la Academia de San Luca en la iglesia de Santa Martina.

La academia y el barrio fueron demolidos en las décadas de 1920 y 1930 para la apertura de Via dell'Impero, ahora Via dei Fori Imperiali. El área fue excavada en parte hasta el nivel imperial y en parte diseñada como jardines. Entre 1998 y 2008 la Sovrintendenza Capitolina realizó una importante campaña de excavaciones arqueológicas, que sacaron a la luz el sector inferior de la plaza.

En enero de 2019 hay nuevas excavaciones en el proyecto 'Foro de César II' y fruto de una colaboración entre la Sovrintendenza Capitolina y el Instituto Danés de Roma, y ​​científicamente anclado al Centro de Evolución de Redes Urbanas de la Universidad de Aarhus y financiado por la Fundación Carlsberg con 1,5 millones de euros. La excavación pretendía arrojar nueva luz sobre el desarrollo urbano del centro de Roma desde 1200 a. C. hasta la Edad Moderna y llegar a la comprensión de todo el conjunto monumental a través de las partes de la plaza que hoy no son visibles.

Resumen
De la protohistoria a la República tardía (siglos XIII-I a. C.):
- Siglos XIII-XI a. C. Primeros vestigios de presencia humana en el área en la que surgirá el foro de César.
- Siglos XI y X a. C. El área es destinada a un cementerio
- Siglo IX a. C. El área es ocupada progresivamente por casas.
- Mitad del s. I a. C. A finales de la República residieron aquí algunos de los hombres más notorios de Roma: entre estos, el célebre abogado y escritor Cicerón. En el 54 a. C. Gayo Julio César encarga la construcción del Foro, que será inaugurado el 26 de septiembre de 46 a. C. aún no terminado. El 15 de marzo de 44 a. C. Julio César fue asesinado (Idus de Marzo). Augusto termina el Foro en el 29 a. C.
Época imperial (siglos I-V d. C.):
- 113 d. C. El emperador Trajano reconstruye el templo de Venus Genetrix, y expande el Foro hacia el norte. Fue construida la basílica Argentaria, donde operaban los cambistas.
- 283 d. C. El Foro fue golpeado por un devastador incendio. Fue restaurado por Diocleciano y Majencio. A esta fase corresponde también la Curia, tal como la vemos hoy.
Edad Media (siglos VI-XV):
- Siglos V-VI. El Foro de César deja de funcionar. Sus estructuras fueron en parte demolidas para recuperar material de construcción. 
- 625-638. El papa Honorio transformó la Curia en iglesia y la dedica a San Adriano. Probablemente a la misma época remonta la construcción de la iglesita de Santa Martina, en el pórtico occidental del Foro.
- Siglos IX-XI. La plaza del Foro es ocupada sobre todo por huertos, frutales y viñedos. Los análisis paleobotánicos han revelado el cultivo de especias, de repollos y cebollas; entre los árboles frutales, higueras, ciruelos y avellanos.
- A fines del siglo XI. Aparecen las primeras casas: pocas, de pequeñas dimensiones y de una planta. 
- Siglos XI-XV. El sistema de drenaje de las aguas no es muy eficaz. El área es abandonada. Se forman los «Pantanos
».
Edad Moderna (siglos XVI-XX):
- 1582-1584. Los Pantanos fueron drenados. La familia Della Valle, propietaria del área correspondiente al Foro de César, comienza la urbanización. Nace el primer núcleo del llamado
«Barrio Alessandrino».
- 1588. La iglesita de Santa Martina fue concedida por el papa Sixto V a la Universidad de los Pintores: nace la Academia de San Lucas. El edificio será reconstruido en las formas actuales por Pietro da Cortona, príncipe de la Academia y habitante en esta zona desde 1649.
- 1911. Fue inaugurado el Monumento a Vittorio Emanuele. Su construcción causó la demolición de los edificios en la pendiente del Campidoglio, incluida la casa de Pietro de Cortona.
- En los años 1920 y 1930 del pasado siglo el Barrio Alessandrino fue demolido para la apertura de Via dell'Impero, hoy Via dei Fori Imperiali. También el Foro de César fue afectado por estos trabajos de demolición y desentierro.
- 1935. El Barrio Alessandrino es demolido. Su lugar lo ocupará ahora la Via del Impero flanqueada por jardines. La calle será inaugurada en 1938.                         - Entre 1998 y 2008 una extensa campaña de excavaciones arqueológicas ha sacado a la luz el sector meridional de la plaza del Foro de César, desde las fases modernas hasta las tumbas prehistóricas.

La plaza, los pórticos, la Basílica Argentaria. La plaza del Foro de César está construida sobre el modelo arquitectónico de los pórticos griegos con la inserción de un templo en el centro de uno de sus lados cortos según la moda etrusca-itálica. El Foro, de planta rectangular, estaba de hecho rodeado por tres lados por pórticos con habitaciones (tiendas u oficinas), mientras que el templo de Venus Genetrix se elevaba en el centro del cuarto lado. Cerca del templo de Venus Genetrix había una colina que fue excavada para la construcción del Foro de Trajano (112-113 d. C.). Esta intervención comportó importantes obras también en el Foro de César y la reconstrucción del propio templo. En particular, en el lado occidental del Foro de César, al oeste del templo, se construyó un edificio de dos naves, la basílica Argentaria, en cuyos muros aún hoy se pueden leer numerosos grafitis. De la época de Trajano también es la gran letrina pública de planta semicircular, con entrada por el Clivo Argentario, ocupada por campos de cultivo, viñedos y huertas, con pocas casas de una sola planta y distribuciones muy sencillas.  

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El Templo de Venus Genetrix. En el centro del lado norte de la plaza del Foro de César estaba el templo de Venus Genetrix, construido por Julio César en el 46 a. C. para celebrar al ancestro mítico de su familia: la diosa Venus. El templo, elevado sobre un podio, estaba decorado en el frente con ocho columnas estriadas en mármol blanco de Carrara. Con el tiempo se convirtió en un auténtico museo de esculturas, pinturas y objetos preciosos. La misma estatua de culto que se conservaba en la cella y que representaba a la diosa Venus con un Cupido en el hombro, había sido encargada por César al escultor griego Arcesilao. El edificio fue completamente reconstruido por Trajano en el año 113 d. C. en el marco de una intervención urbanística más amplia relacionada con la construcción de su Foro. En esta fase, el interior de la cella de culto estaba decorado con una columnata de doble pared separada por un friso con cupidos, un fragmento del cual se exhibe en el Museo de los Foros Imperiales. En 283 un incendio muy violento dañó gravemente el Foro de César y el Templo de Venus Genetrix, que fue restaurado unos años más tarde, en la primera década del siglo IV: para sostener el tímpano, la antigua columnata se cerró con un muro muy grueso, en cuyo centro se abrió un solo acceso. Del templo quedan hoy tres columnas, levantadas con parte del entablamento en 1933. 

 

El Foro de Augusto (2 a. C.)

La Plaza. Una excavación arqueológica realizada entre 2004 y 2006 por la Sovrintendenza hizo posible descubrir la porción de unos 500 metros cuadrados de la sección central de la plaza del Foro de Augusto, aquí bajo ustedes. La Plaza estaba pavimentada en origen con losas de mármol blanco lunense (procedentes de las canteras de Carrara en Toscana) y estaba decorada por numerosas estatuas. El análisis de los importantes datos arqueológicos ha demostrado que la plaza del Foro había sido privada de grandes partes de su pavimentación y abandonada a la acumulación natural del suelo ya entre los siglos IX y X. Es posible que la fundación del cercano monasterio de San Basilio, edificado justo en ese período sobre el basamento del templo de Marte Ultor, haya provocado este expolio, destinado a recuperar materiales de construcción. Durante muchos siglos el área permaneció inculta y estuvo sujeta a fenómenos de formación de pantanos hasta que no se decidió el drenaje a fines del s. XVI. Finalmente, a partir de 1584 en la zona fueron construidos los primeros edificios que formaron el Barrio Alessandrino. Algunos de estos edificios apoyaron sus cimientos y los pisos de los sótanos en el nivel de la antigua Plaza del Foro, provocando lamentablemente la eliminación completa de lo que quedaba de la decoración romana.  

Los pórticos laterales. La plaza del Foro de Augusto estaba flanqueada en los dos lados mayores por pórticos, delimitados por columnas corintias estriadas de mármol giallo antico (procedentes de la actual Túnez). Las columnas sostenían un alto ático decorado con estatuas de las Cariátides, réplicas de las del Erecteion de Atenas, alternadas con grandes escudos de mármol en cuyo centro se colocaban cabezas de divinidades. Los pórticos tenían un suelo de mármol de ricos colores y cada uno se abría a un par de hemiciclos de 40 metros de diámetro. La proximidad de los Foros de Nerva (97 d. C.) y de Trajano (112-113 d. C.) provocó la destrucción del par de hemiciclos más occidental y los pórticos del Foro de Augusto quedaron así con un solo hemiciclo cada uno. Estos espacios estaban decorados por una galería de estatuas que representaban personajes famosos de la historia de Roma (summi viri) y miembros de la gens Iulia, a la que pertenecía el propio Augusto. Los hemiciclos hospedaban en su interior los tribunales de los pretores (praetores). En el hemiciclo del norte (debajo de ti) el «pretor urbano» juzgaba las disputas conjuntas entre ciudadanos romanos mientras que en el opuesto el «pretor peregrino» resolvía las disputas relativas a los extranjeros (peregrini), es decir, los que no tenían ciudadanía romana. El pórtico norte terminaba con una sala ricamente decorada (frente a ti) llamada «Aula del Coloso» ya que contenía una colosal estatua de Augusto (entre 11 y 12 metros  de altura), puesta como garantía de la equidad de las sentencias dictadas por los magistrados de los juzgados cercanos. En el Museo de los Foros Imperiales se pueden ver varios fragmentos de mármol de esta parte del Foro de Augusto. 

Foto: Autor

El Foro de la Paz (70-75 d. C.)  

La estructura arquitectónica y la 'Forma Urbis Romae'. En los años 70-75 d. C., al final de las guerras civiles por la sucesión al Imperio y la cruenta represión de la revuelta judía, el emperador Vespasiano (69-79 d. C.) hizo construir un santuario dedicado a la Paz, llamado en la Antigüedad «Templo de la Paz» (en latín: Templum Pacis) o «Foro de la Paz», formado por una gran plaza porticada con un templo al fondo. En el centro del pórtico sur estaba la sala de culto, flanqueada por dos salas a cada lado. El conjunto pasó a formar parte de los cinco Foros Imperiales, el tercero en orden cronológico tras los Foros de César (46 a. C.) y Augusto (2 a. C.) y anterior a los de Nerva (97 d. C.) y Trajano (112-113 d. C.). Sin embargo, difería profundamente de estos complejos por su función. Los Foros Imperiales fueron, de hecho, principalmente lugares de administración de justicia, tribunales reales, así como sedes de bibliotecas y archivos jurídicos. El Foro de la Paz, en cambio, se caracterizó, además de por el templo, por la presencia de una rica colección de esculturas y pinturas que, junto con una famosa biblioteca literaria y científica (la Bibliotheca Pacis), la convertían en una suerte de «centro cultural» y contenedor de las obras del ingenio humano. La Forma Urbis Romae, el famoso gran plano de mármol de la antigua Roma (12x18 metros) también se mantuvo en una habitación cerca de la sala de culto. La pared en la que se colocó la planta corresponde a la fachada actual de la basílica de los Santos Cosme y Damián. En 1998-2000, la Sovrintendenza llevó a cabo importantes excavaciones arqueológicas que sacaron a la luz el sector noroeste de la antigua plaza que estaba dominado por un suntuoso pórtico, sostenido por columnas corintias de granito rosa de Asuán (Egipto) y cubierto por un techo de tejas de mármol blanco.

Anastilosis de un sector de la columnata del Pórtico del Oeste (2015). El descubrimiento durante las excavaciones de 1998-2000 de numerosos fragmentos de columnas del pórtico occidental del Foro de la Paz en granito rosa de Asuán (Egipto), permitió realizar la reconstrucción (anastilosis) de siete de estas columnas, completadas en 2015. El área actualmente visible del Foro fue descubierta de hecho gracias a las excavaciones realizadas por la Sovrintendenza, que llevaron a la identificación de muchas de las secciones en la posición original colapsada, que ocurrió durante la Edad Media. Estos datos, combinados con el levantamiento tridimensional de los hallazgos mediante escáner láser y su análisis mineralógico, han proporcionado la documentación necesaria para la recomposición exacta de los fustes y la reconstrucción de las bases, de las que solo se han encontrado algunos fragmentos, originalmente en mármol blanco. Las columnas, de unos siete metros de altura, se colocaron sobre un aislador sísmico incorporado a la base que, por medio de varillas de acero, conecta a esta las dovelas de la columna consolidadas con anillos de titanio en presencia de fisuras subverticales. Los huecos de las piezas originales (alrededor del 70% del total) se han rellenado gracias a añadidos de una selección de áridos graníticos de coloración compatible. El objetivo del proyecto era devolver al espectador la visión de la columnata original del pórtico, cuyo orden corintio está representado por el único capitel superviviente, visible detrás de las columnas. Toda la intervención cumplió con los criterios actuales de la restauración moderna: reconocibilidad y reversibilidad.

El Foro de Nerva (97 d. C.) 

El Templo de Minerva y las 'colonnacce'. Durante un turbulento período de construcción entre el 185 y 195 d. C., el área aún libre entre los Foros de César y de Augusto al norte y el Foro de la Paz al sur se modificó varias veces y, finalmente, fue culminado con la construcción de un cuarto foro por parte del emperador Domiciano (81-96). Este último fue asesinado en el 96 y el nuevo foro fue inaugurado en el 97 por su sucesor Nerva (97-98 d. C.), quien completó las obras y le dio su propio nombre. El espacio disponible para la construcción de la nueva plaza era alargado y tan estrecho que no permitía la construcción de pórticos, en cuyo lugar se heredaron columnatas que sobresalían del muro junto con el entablamento, que debió contener casi medio centenar de fustes de mármol pavonazzetto (de la zona de la actual Turquía y de color blanco con vetas violáceas), del que sólo quedan en pie dos columnas, apodadas en la época moderna «colonnacce» por su estado de ruina.

En el ático sobre las columnas había imágenes de los pueblos que habitaron el Imperio romano. Queda en su sitio una, justo encima de las «Colonnacce» hasta hace poco creída una representación de Minerva y recientemente identificada con la personificación de los Pirusti, antigua población de la península balcánica (fragmentos de otra figura similar se exhiben en el Museo de los Foros Imperiales). El friso del entablamento estaba decorado con historias de divinidades, como muestra la parte conservada del mito de Minerva. En el centro del lado corto este de la Plaza se construyó el templo de Minerva, caracterizado por seis altas columnas en la fachada y un tímpano de suave pendiente. Durante la Edad Media el edificio estuvo ocupado por una estructura de dos pisos, hasta que en 1606 no fue completamente demolido para extraer materiales de construcción por orden del papa Pablo V (1605-1621).  

El Foro de Trajano (112-113 d. C.) 

Mercados de Trajano (finales del siglo I-principios del siglo II d. C.) y Torre de las Milicias (siglo XIII). «Mercados de Trajano» es el nombre dado en tiempos modernos al imponente complejo de edificios y calles antiguas que ves aquí frente a ti. Su construcción quizás ya se inició en la época del emperador Domiciano (81-96) y fue por tanto completado bajo el emperador Trajano (98-117d. C.). El nombre de «Mercados de Trajano» se le dio al complejo porque en el momento de su descubrimiento (principios del siglo XX) se identificó en él una especie de «centro comercial» construido en tiempos de Trajano. En cambio, es mucho más probable un centro multifuncional, utilizado como oficina de archivo, vinculado a funciones administrativas y judiciales que tuvieron lugar a partir de entonces. 

Foto: Autor

La parte más alta del Mercado de Trajano fue ocupada en la Edad Media (siglos XII-XIV) por una fortaleza: el Castillo de las Milicias. La alta Torre de las Milicias, que hoy caracteriza el perfil de los Mercados, era la parte más importante del castillo. En la segunda mitad del siglo XVI fue ocupado por el convento de Santa Catalina de Siena, que incorporó también la torre. 

En 1911 se efectuaron las primeras obras de demolición de sus estructuras y aislamiento de la torre, que se concluyeron con las grandes labores del «redescubrimiento» y restauración de los años 1926-1934, encargadas por el historiador del arte y senador Corrado Ricci como parte del grandioso proyecto de excavación y ordenación de los Foros Imperiales. Hoy en la parte superior del complejo se encuentra el Museo de los Foros Imperiales en via IV Novembre, 94. 

Los pórticos laterales. La plaza del Foro de Trajano estaba flanqueada en los lados largos por dos pórticos de unos 15 metros de profundidad, cada uno sobre grandes hemiciclos de 40 metros de diámetro. Las fachadas de los pórticos se sustentaban sobre faldones estriados de mármol pavonazzetto (procedente de la zona de la actual Turquía, de color blanco con vetas violáceas). El ático estaba decorado con grandes escudos de mármol (clipei) con bustos de retratos en el centro, alternados con estatuas de prisioneros dacios. Quizás también se colocó una segunda ala de estatuas similares a lo largo de la parte superior de los pórticos con la función de acroteria. Las estatuas de los dacios eran una clara referencia a las dos guerras libradas por Trajano contra este pueblo (en 101-102 y en 105-106 d. C.), además de al riquísimo botín obtenido de la conquista de Dacia (correspondiente en gran parte a la actual Rumanía) y que sirvió para financiar la construcción del propio Foro de Trajano. Los grandes bustos de los clipei representaban a miembros de la familia imperial y personajes famosos, una continuación ideal de la galería similar existente en el cercano Foro de Augusto. Otras estatuas colosales de mármol blanco que representaban personajes célebres se insertaron en las hornacinas de los dos grandes hemiciclos, en los que se celebraban los tribunales, como en la Basílica Ulpia y en el Foro de Augusto. El Foro de Trajano era, en realidad, una especie de gran palacio de justicia en el que confluían los asuntos jurídicos de todo el Imperio. Varias esculturas de esta parte del Foro se exhiben en el Museo de los Foros Imperiales.  

La Columna Trajana (113 d. C.). La columna de Trajano narra en imágenes las dos campañas militares de los años 101-102 y 105-106 d. C. con la que el emperador Trajano (98-117 d. C.) conquistó Dacia, correspondiente en gran parte a la actual Rumanía. Gracias al extraordinario botín de guerra, Trajano pudo construir el más majestuoso de los Foros romanos, que tomó su nombre y que fue inaugurado en el año 112 d. C. La Columna se erigió en el centro de un patio delimitado por la entrada monumental al Foro al norte, por la basílica Ulpia al sur y por las dos bibliotecas al este y oeste. Descansa sobre un pedestal decorado con bajorrelieves que representan montones de armas. El fuste, de 100 pies romanos de altura (equivale a unos 30 metros), está formado por 17 colosales tambores monolíticos de mármol blanco de Carrara, con un diámetro de casi 4 metros. En el interior se desarrolla una escalera en espiral de 185 escalones que conducen a la cima. Alrededor del eje se despliga un friso en forma de rollo enrollado en espiral, de casi 200 m de largo. Está densamente animado por escenas, con casi 2500 personajes; el emperador Trajano aparece allí por no menos de 59 veces. La Columna no solo celebraba la conquista de Dacia, sino también tenía la función de monumento-mausoleo de Trajano: de hecho en el basamento colocaron la urna de oro con las cenizas del emperador (muerto el 8 de agosto de 117) y en la parte superior de la columna había una estatua de bronce dorado del emperador. Esta probablemente se perdió durante la Edad Media y en 1587 fue reemplazada por una nueva estatua que representa a San Pedro y todavía existe por voluntad del papa Sixto V (1585-1590).  

La Basílica Ulpia (112 d. C.). Inaugurada en el año 112 d. C., la basílica Ulpia (que tomó su nombre de la familia de Trajano: la Gens Ulpia) sirvió como un inmenso palacio de justicia. La importancia de su función jurídica fue subrayada por la grandeza de su arquitectura. Desde el exterior aparecía como un edificio de unos 40 metros de altura que ocultaba completamente la vista de la columna de Trajano desde la plaza del Foro. La Basílica dominaba la plaza del Foro con una gran columnata en la planta baja y numerosas decoraciones en bajorrelieve en el piso superior que representaban trofeos de armas alternados con estatuas de guerreros dacios cautivos (algunas estatuas y fragmentos de la decoración se exhiben en el Museo de los Foros Imperiales). El interior del edificio estaba dividido en cinco amplias naves, cuatro naves laterales más pequeñas (de 6 metros de ancho cada una) y una central más grande (unos 25 metros de ancho), separadas por hileras de grandes columnas monolíticas en granito gris del Egeo. Dos grandes hemiciclos se abrían en los lados cortos. La presencia de un segundo piso permitía seguir los juicios celebrados en los tribunales del piso inferior. Durante la Edad Media la Basílica se derrumbó en parte y fue en parte demolida para reutilizar material de construcción. En su lugar surgieron casas y edificios religiosos, destruidos por iniciativa de la Gobernación francesa (1812-1813) para sacar a la luz las antiguas ruinas. Después del regreso del Gobierno papal, la disposición del area se completó en 1820 por voluntad del papa Pío VII (1800-1823).  

El patio porticado meridional. Un resultado importante para el conocimiento del Foro de Trajano se obtuvo con las excavaciones realizadas por la Sovrintendenza entre 1998 y 2000. De hecho, en el punto donde se unen los Foros de Augusto y de Trajano (frente a usted, en la izquierda) en el pasado se suponía la existencia de una gran plaza empedrada que separaba (servía de pasaje entre) los dos conjuntos arquitectónicos. Las excavaciones han puesto de manifiesto, en cambio, la presencia de un patio, con pórticos en tres lados y ricamente decorado con mármoles de colores. Los tres brazos del pórtico estaban de hecho sostenidos por columnas corintias lisas de mármol cipollino con vetas verdes y estaban revestidos con losas de mármol alternas, en cipollino y en portasanta rosa-rojizo. Sobre las columnas el arquitrabe tenía un friso decorado con un relieve que representaba símbolos del dios Apolo, trípodes y parejas enfrentadas de grifos alados. Los símbolos hacían referencia a la disputa entre Hércules y Apolo por la posesión del trípode del santuario de Delfos, ganado por el propio Apolo. De hecho, según el mito, Hércules intentó robar el trípode del santuario de Delfos y los grifos eran los guardianes del tesoro de Apolo. En lo alto del pórtico destacaba una inscripción, en letras de bronce dorado, que celebraba la construcción del monumento por parte de Trajano con el producto de la venta del rico botín obtenido en las dos guerras contra el pueblo dacio (en 101-102 y en 105-106 d. C.). El patio porticado constituía una especie de suntuosa entrada al Foro de Trajano desde el sur y, al mismo tiempo, era el único pasaje que comunicaba este último con el contiguo Foro de Augusto. 

El lado sur de la Plaza. Gracias a las excavaciones realizadas por la Sovrintendenza en 1998-2000 fue posible reconstruir el aspecto del lado sur de la plaza del Foro de Trajano. Este aparecía como un largo muro dividido en tres partes y decorado con columnas monolíticas de mármol de colores cuyos fustes medían casi 12 metros de altura. En los cuerpos laterales sobresalían del muro junto con el entablamento dos grupos de cuatro columnas corintias de mármol cipollino (veteado verde) y pavonazzetto (veteado blanco con violeta), mientras que en el centro un grupo de ocho columnas corintias de giallo antico. Sostenía un ático alto con la inscripción honorífica de Trajano. El ático estaba a su vez rematado por un colosal grupo escultórico de bronce dorado que representaba a Trajano coronado por la Victoria sobre un carro triunfal tirado por seis caballos. En el cruce del lado sur de la Plaza con el pórtico oriental se alzaba un alto edificio anterior, sobre el que se apoyaban las estructuras trajánicas. El edificio se llama «Terraza de Domiciano» porque las marcas impresas (sellos) en los ladrillos con los que está construido datan de la época del emperador Domiciano (81-96 d. C.). Originalmente era una fuente monumental situada en el punto de llegada del acueducto Marcio, que cayó en gran parte en desuso cuando acabó siendo incorporada y ocultada por ¿las estructuras trajánicas? Hacia 1470 el cardenal Marco Barbo, sobrino del papa Pablo II (1464-1471) y Gran Prior de la Orden de los Caballeros de San Juan de Jerusalén (entonces de Rodas, hoy caballeros de Malta), hizo construir la espléndida logia columnada sobre los restos de la «Terraza Domicianea» para embellecer la antigua residencia romana de la Orden, que data de finales del siglo XII y aún hoy uno de los asientos romanos de los Caballeros.

14 de marzo de 2021

El Palatino (lo que nos dice la arqueología)

EL Palatino, una de las siete principales colinas de Roma, fue el lugar de residencia de los primeros emperadores: Augusto, que buscaba el prestigio de vivir en el lugar donde Rómulo fundara la ciudad; Tiberio, Nerón y Domiciano. En época republicana, vivieron allí personajes como Sila, Hortensio, Craso —al que Cicerón compró la casa por 3,5 millones de sestercios—, Clodio y Marco Antonio, entre otros. Cicerón se vanagloriaba de estar su casa a la vista de casi toda la ciudad (In conspectu prope totius urbis domus est mea, De domo sua, 100), y, se supone, desde allí arriba podría ver si había algún evento en el Foro. El Palatino, para los que gustan de hacer comparaciones con la modernidad (del tipo «la pluma de ganso era el Bic de la época»), era el Beverly Hills de la antigua Roma: exclusivo y prestigioso.

De aquel prestigio hoy en ruinas recabamos los datos arqueológicos que ofrecen las placas de bronce de la Sovrintendenza Capitolina.

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Domus Tiberiana. Subestructuras del palacio y del 'Clivus Victoriae'

La fachada mejor conservada de la Domus Tiberiana es aquella a la que pertenecen las calles superiores que dan a la Vía Sacra y al Foro. Se trata de construcciones robustas, que sustentaron la progresiva ampliación del palacio emprendida por los emperadores julio-claudios (14-68 d. C.), llevada a cabo por los flavios (siglo I d. C.) y completada por los antoninos (II d. C.). El palacio albergaba apartamentos y oficinas, a juzgar por la refinada decoración de algunas habitaciones (frescos, estucos y mosaicos) y por los grafitis. Estaba atravesado por una calle cubierta, tradicionalmente llamada Clivus Victoriae, en la que había almacenes y alojamiento para los moradores, el personal de guardia y algunos accesos al palacio.

 General view shows the Roman Forum and the Colosseum archaeological park area from the Palatin Hill, on October 26, 2023 in Rome, Italy. The...

Complejo del santuario y la Casa de Augusto 

En lo alto del Palatino, frente al valle del Circo Máximo y junto a las memorias del fundador Rómulo, conservadas en el santuario de la Victoria y de la Magna Mater, las excavaciones han sacado a la luz los restos de la casa de Augusto y el gran santuario que dedicó a Apolo, en el 28 a. C. La zona estuvo ocupada anteriormente por un barrio residencial de finales de la época republicana (siglos II-I a. C.). De hecho, allí existieron casas aristocráticas, dotadas de lujosas decoraciones en suelos y paredes, de las que se conservan llamativos restos, capaces de devolver parcialmente el aspecto del Palatino de la época, sede de las casas de los hombres más poderosos de Roma. Autores antiguos dicen que, primero, Octavio Augusto vivió en una de estas casas, elegida por estar cerca de la casa original del fundador Rómulo, con quien el princeps aspiraba a identificarse. Sin embargo, más tarde, a partir de esta casa, Augusto inició la construcción de un santuario dominado por el templo de Apolo, su divinidad tutelar, en el que se insertaron su nueva casa particular y la casa pública que le pertenecía como pontífice máximo. Al santuario también pertenecían un lugar de culto a Vesta, un gran pórtico delante del templo de Apolo, decorado con estatuas, y una biblioteca, abierta al pórtico, utilizada también como curia para las sesiones ocasionales del Senado. El gran conjunto encargado por Augusto revolucionó el aspecto del barrio, transformando esta zona en un núcleo de edificios sacros vinculados a la memoria del primer emperador romano. 

Casa de Livia (☆)

Una de las casas tardorrepublicanas mejor conservadas del Palatino es la llamada Casa de Livia debido al descubrimiento, en su sótano, de una tubería de agua grabada con el nombre de Livia, la esposa de Augusto, que por tanto vivió aquí. Entre las habitaciones conservadas, situado en el sótano, hay una especie de atrio, sostenido por pilares de travertino, y a él se abren cuatro grandes salas, decoradas con paredes de mosaicos y refinados frescos del segundo estilo [pompeyano]. En las paredes están representadas escenas de mitos y decoraciones de género. En el ambiente central (el llamado tablinum) aparece Mercurio, que libera a Ío, amada por Júpiter, del cautiverio de Argos, y la ninfa Galatea, que escapa de su amante Polifemo. En la sala de la izquierda (la llamada ala) hay grifos alados y figuras fantásticas, mientras que, en la de la derecha, un falso pórtico decorado con un friso amarillo con paisajes impresionistas, del que cuelgan festones de hojas, flores y frutos. En la sala lateral (llamada triclinium) están pintadas las arquitecturas falsas que se abren a los santuarios rurales dedicados a Apolo y Diana. Desde el atrio del sótano, a través de una escalera interior, se llega al piso superior de la casa, donde se conservan pequeñas habitaciones de servicio, probablemente incluyendo una cocina, con un sencillo suelo de baldosas (opera spicata) y accesorios típicos como un pozo, un baño y una bañera. La casa, construida a principios del siglo I a. C., sufrió poco después varias renovaciones, algunas de ellas que quizás podamos atribuir a Livia y, por tanto, al propio Augusto.

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Templo de Magna Mater 

En 204 a. C., para enfrentarse a la amenaza del avance de Aníbal, el Senado consagró la construcción de un templo al lado del de la Victoria, dedicado a la Magna Mater, una deidad de Asia Menor representada por una misteriosa piedra negra. De acuerdo con la tradición, la diosa protegió a Eneas en su huida de Troya, y protegería por lo tanto a los romanos que consideraban a este héroe su noble ancestro. El templo fue construido en el año 191 a. C., pero el podio alto que sobrevive hoy se remonta a las obras realizadas después del incendio de 111 a. C., seguido por la restauración de Augusto. La plaza frente al templo acogió los Ludi Megalenses, un festival anual en honor de la diosa con rituales cruentos y actuaciones teatrales. 

Domus Flavia. Salón Real 

La sala principal, probablemente reservada para las audiencias del emperador, se denomina tradicionalmente Salón Real. Tenía unas dimensiones excepcionales (1280 m2) y una compleja decoración arquitectónica de la que se conservan muchos elementos. En las paredes se abrieron ocho nichos para estatuas colosales: dos fueron recuperados aquí intactos en 1724, un Hércules y un Dioniso en basalto verde, mientras que sólo se encontró la cabeza de Júpiter. Las hornacinas estaban enmarcadas por edículos y por una columna elevada en varios niveles, con bases y capiteles finamente esculpidos y un friso con motivos militares.

La Domus Transitoria 

Bajo el triclinio del Palacio Flaviano se conservan importantes restos del palacio de Nerón que, según autores antiguos, se extendía desde el Palatino hasta la colina del Oppio. La grandiosa Domus Neroniana, inicialmente definida como "transitoria", fue reconstruida después del incendio del 64 d. C. y se llama "áurea". Los espacios neronianos fueron excavados por la familia Farnesio en el siglo XVIII y nuevamente a principios del siglo XX. A través de dos antiguas escaleras de acceso se desciende a un patio, que tiene a un lado un ninfeo dividido en hornacinas; la central albergaba una cascada que alimentaba los chorros frente a un púlpito adornado con columnas de mármol de colores. En el lado opuesto, un pabellón con columnas estaba destinado a la estancia de verano del emperador, en correspondencia con la hornacina semicircular. A los lados del patio había habitaciones lujosamente decoradas, con suelos de taraceas de colores, paredes de mármol y frescos con representaciones épicas: las escenas pictóricas, enriquecidas con pasta de vidrio, hacían referencia principalmente al ciclo de la Guerra de Troya, tema favorito de Nerón (las pinturas se exhiben en el Museo Palatino). Los muros estaban interrumpidos por estructuras escalonadas para la cascada de agua. La profusión de dorados en la decoración pictórica debió producir una conexión inmediata con la Edad de Oro, de la que Nerón se posicionó como iniciador. 

Habitaciones de la Domus Augustana con vistas al Circo Máximo 

En este sector del edificio se encuentran algunas de las estancias que daban al patio porticado situado —diez metros más abajo— en el sótano, donde había apartamentos privados aún hoy accesibles por una antigua escalera. También quedan restos de una serie de estancias organizadas de forma simétrica y dotadas del característico nicho apto para albergar triclinia (sofás). Cada habitación daba a un patio semicircular adornado con una fuente y, a través de puertas, comunicaba con la terraza panorámica porticada, que cerraba la fachada del edificio en el lado que daba al valle del Circo Máximo.

 The House of Augustus, or the Domus Augustana, is the first major site upon entering the Palatine Hill in Rome,Italy. In antiquity this residence...

Domus Augustana. Peristilo superior 

La planta baja del sector "privado" del palacio se disponía alrededor de un patio porticado con columnas de mármol de colores, idéntico al del sector "público"; en el centro había una gran piscina dentro de la cual se construyó un pequeño templo en un período tardío, al que se accede desde un pequeño puente sobre arcos. A los lados del peristilo había varias salas de estar y de banquetes, algunas de las cuales aún conservan vestigios de sus suelos de mármol de finos colores. En las paredes de una de estas salas se encontraron restos de frescos de temática cristiana (hoy gravemente dañados), pertenecientes a un oratorio tardío.

El olivo de Minerva 

El olivo es considerado, en las fuentes clásicas, como la planta sagrada a Minerva, entregada a los hombres por la diosa cuando, golpeando la roca con su lanza, hizo nacer de la tierra el primer olivo. El aceite de oliva se convirtió en una de las principales riquezas de los romanos: se utilizaba para iluminar la noche, curar heridas y ofrecer alimento a la población; las ramas de olivo honraron a los ciudadanos ilustres y a los vencedores. Los olivos presentes en la Domus Augustana, el gran palacio imperial construido por Domiciano en el monte Palatino sobre edificios anteriores, recuerdan la devoción que el emperador Domiciano tenía a Minerva, a quien había dedicado numerosos templos y homenajes, como lo demuestra también la representación de la diosa en muchas monedas acuñadas bajo su reinado.