13 de mayo de 2026

Pompeya: dos documentales y un libro

DOS documentales recientes (2023 y 2024) nos muestran los últimos descubrimientos arqueológicos que han tenido lugar en Pompeya. Invitan a ser agrupados y glosados aquí por lo que tienen en común: la ciudad de Pompeya —subgénero de Cultura Clásica en sí mismo—, la cercanía en el tiempo y, sobre todo, la exposición de los métodos de los que se vale hoy en día la arqueología clásica. Y por añadidura, interviene en ambos el actual director del Parque Arqueológico de Pompeya, Gabriel Zuchtriegel (Wiengarten, 1981), a la sazón autor del libro La magia de las ruinas. Lo que Pompeya dice de nosotros (2024), que puede leerse como correlato literario por lo menos del primero de los dos documentales en cuestión. 
 
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Pompeya, últimos misterios revelados. Francia-Reino Unido | 2023. Dir. Thomas Risch. Pernel Media Production. Dos episodios. AMC. Valoración: ★★★★☆

Este primer documental aborda las excavaciones de cuatro lujosas villas urbanas con vistas panorámicas al golfo de Nápoles, ubicadas en la amplia franja de Pompeya conocida como Insula Occidentalis, que se extiende desde Porta Marina a Porta Ercolano. Se trata de la Casa de la Biblioteca, las casas de Mayo Castricio y de Marco Fabio Rufo y la Casa del Brazalete de Oro. Es de la primera de la que más información se nos va a ofrecer.
 



 
T1 E1 La Casa de la Biblioteca recibe el nombre del oecus que servía de "sala de lectura" al propietario de la villa, admirador del poeta griego, poco conocido, Filóxeno de Citera (s. V a. C.), cuyo retrato de cuerpo entero preside la pared central de la sala. Súmase a esto los restos recuperados de un armario con rollos (es decir, libros) para configurar la identidad de esta domus. En este caso particular, como se vio con la Villa de los Papiros, van de la mano el lujo de la vivienda y el placer de la literatura.
 
 
 
Los arqueólogos deducen hoy que la Casa de la Biblioteca estaba en proceso de reconstrucción después del terremoto que sufrió Pompeya en 62 d. C., precedente de la devastadora erupción que ocurriría diecisiete años después. En estos espacios se ha hallado un disco de piedra conteniendo restos materiales que tenían por objeto producir pigmentos, como el "azul egipcio" que se utilizaría en la restauración de la casa, y además una vasija de bronce llena de yeso con la misma finalidad de producción de pigmentos (T1 E2).
 
La estructura del documental es bastante típica. Presenta locución en off, imágenes generadas por ordenador (magníficas), recreaciones (seguramente discutibles) de ambientes de la vida cotidiana romana o pompeyana de la mano de actores y figurantes mudos. Añádese un amplio elenco de especialistas de distintas disciplinas que realizan valoraciones sencillas y autorizadas sobre los hechos que se narran. Así constatamos que la arqueología —la arqueología clásica del siglo XXI— es multidisciplinar, y que cuenta ya hace tiempo con el aporte de vulcanólogos, geólogos, arqueobotánicos, arquitectos y muchos otros profesionales, que complementan a los historiadores y filólogos de siempre.

El hilo conductor se desvía en algunas ocasiones de su objetivo —las villas de la Insula Occidentalis— para aprovechar descubrimientos recientes de indudable importancia. Uno de ellos es el de la sepultura, el cuerpo momificado y la inscripción conmemorativa hallados en Porta Sarno (en 2021, en la otra punta de la ciudad) que dan testimonio de quién fue (antes mencionado solo en algún archivo) Marco Venerio Secundio, un liberto reconvertido en mecenas que patrocinó obras teatrales en Pompeya, que, por primera vez ahora, sabemos fueron también en griego (LVDOS GRAECOS ET LATINOS QVADRIDVO DEDIT). Zuchtriegel señala en su libro que este fue el primer hallazgo relevante que se produjo bajo su dirección y describe la trascendencia de la inscripción, empezando por el propio nomen del liberto (p. 177 y ss.).
 
 
 
T1 E2 Entre otros hallazgos recientes, comentados con más o menos detenimiento en el documental, destaca la inscripción en la Casa del Jardín de dos líneas al carboncillo que replantea la fecha de la erupción del Vesubio; no el 24 de agosto de 79, a partir de cartas de Plinio el Joven, sino el 24 de octubre, ya en otoño, como corroboran las ropas de los pompeyanos, plantas, pólenes, frutas propias de la temporada o leña en las chimeneas. Vemos fugazmente el carro ceremonial con adornos de bronce y plata que fue encontrado en la villa suburbana de Civita Giuliana en 2021 (ahora restaurado). Zuchtriegel, que adopta la fecha más tardía de la catástrofe, dedica amplio espacio a este carruaje en su libro (p. 89 y ss.).
 
Un thermopolium (puesto de comida rápida caliente o tavola calda) descubierto en la Regio V es desde ahora uno de los más valorados de Pompeya debido a su buen estado de conservación y a los espléndidos frescos que decoran su mostrador (una nereide montada en un caballito de mar, en un lado; un gallo y un perro, en otro). Desde agosto de 2021 compite en el interés de los turistas con aquel otro de Vetucio Plácido de la Via dell’Abbondanza.
 
 
 
Estos últimos descubrimientos, en fin, se han producido fuera de la Insula Occidentalis y son anteriores al nombramiento de Zuchtriegel como director del Parque Arqueológico de Pompeya. 
 
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Pompeya: nuevas excavaciones. Reino Unido | 2024-2025. Dir. Elena Mortelliti. Dos temporadas. Cuatro episodios. Movistar Plus+. Valoración: ★★★★★
 
El segundo documental nos parece más atractivo. Adopta un formato que convierte al espectador en testigo de una "investigación en curso" arqueológica, haciendo que todo cuanto descubren los arqueólogos a lo largo de más de un año lo hagan (sea verdad o no) al mismo tiempo que él. No se entregan los datos, sino que se van descubriendo ante sus ojos. La dramatización no está en manos de actores que representan escenas cotidianas mudas. Esta función la cumplen aquí preciosas infografías animadas que imitan frescos pompeyanos. Las voces del saber proceden de numerosos especialistas que ahora vemos al pie del terreno o en el MANN, adonde se han trasladado, no en un estudio a cientos de kilómetros donde el erudito ha tomado la información de los libros. La empresa es detectivesca, procedimental, no espectacularizada. Habrá a quien aburra esta falta de sensacionalismo, ver a gente barrer piedrecitas con un cepillo. Pero la arqueología no es una película de Indiana Jones ni un CSI, sino algo más moroso pero igualmente apasionante.
 
Las excavaciones se centran en la ínsula 10 de la Regio IX, en la Via di Nola, zona acomodada de Pompeya. En una habitación se descubren los esqueletos aplastados de dos mujeres y un niño T1 E1. ¿Quiénes son, cómo murieron, qué hacían allí? En la habitación adyacente sale a la luz un horno comercial de ladrillo sin puerta a la calle (lo que va a explicar el porqué de muchas cosas). Nos enteramos de que hay especialistas en hornos, como más adelante veremos los hay en comida antigua o en fulónicas. La especialización se impone hasta este punto: hay quien interpreta una pileta, hay quien una cáscara de huevo. A continuación se materializa el atrio, donde es hallada una piedra de molino nueva. Otra antigua —que no se traerá a cuento hasta el T1 E2— tenía inscritas las iniciales A·R·V del propietario de esta que es sin duda una panadería. ¿De qué personaje se trata? Junto a la muela de molino, tejas también nuevas y anotaciones de cifras en la pared. En otro habitáculo, herramientas de albañil (un pico, una azada). Al fondo, restos de comida y de su preparación al fuego. Todo ello, acompañado por planimetría, se interpretará a su debido tiempo.

Una de las paredes del atrio revela un fresco sorprendente: una bandeja de alimentos, entre los que llama la atención una masa redonda con ingredientes, la "protopizza" de la que los periódicos de todo el mundo se hicieron eco al divulgarse la noticia como el antecedente de la pizza napolitana moderna (eso sí, sin pomodoro ni mozzarella...). 

Ver imagen original
 
Alternan las excavaciones y las explicaciones vulcanológicas de la erupción del Vesubio, inevitables en cualquier documental sobre Pompeya. Se desarrollan a lo largo de los episodios, especialmente en el T1 E3, a cargo de un experto que, para lo que suele verse en un yacimiento clásico, da la nota vestido de futbolista. El T1 E2 suma una línea de investigación novedosa y muy interesante, hasta ahora poco atendida: la de los superviventes a las emisiones del volcán. Los que consiguieron huir o no estaban en la ciudad el día fatal de la tragedia, han dejado rastros de sí o su familia en inscripciones localizadas en lugares no muy lejos de Pompeya, adonde escaparon y se asentaron, como en Nola los Vettii o en Puteoli los Umbricii (Aulo Umbricio era por lo demás el mayor productor de salsa de pescado, el famoso garum). 
 
Un sistema de tuberías conectaba la panadería con una pileta existente en el edificio adjunto, que, para el especialista, como antes decíamos, pertenecía a una fullonica (lavandería) que explotaba el mismo dueño, optimizando así dos prósperos negocios destinados a ser sepultados en unas horas.

 
El T1 E3 desvela más hallazgos en otras partes de la casa. El dibujo al carboncillo de dos gladiadores (Pompeya contaba con el anfiteatro más antiguo de Roma, como es sabido) es uno de ellos. En un gran salón, sobre un fondo de paredes negras —para disimular el humo que producían las lámparas de aceite— aparecen representados con gran calidad pictórica figuras mitológicas, Alejandro (Paris) y Helena en una pared, Casandra y Apolo en la opuesta. Dos serpientes agathodaimones (portadoras de fortuna), inusualmente en relieve, presiden el larario, a cuyo lado una rojiza pintada electoral pide el voto en estos términos: A·RVSTIVM·VERVM AED· / D·R·P· OVF. Esto es: A(ulum) Rustium Verum, aed(ilem), d(ignum) r(ei) p(ublicae), o(ro) v(os) f(aciatis). Que se traduce: 'Ruego hagáis edil a Aulo Rustio Vero, merecedor de un cargo público'. En la pared de al lado hay otra pintada, ahora con solo las tres letras iniciales. Con esto, ya resulta evidente quién es el propietario de la panadería, la lavandería y el lujoso comedor negro: Aulo Rustio Vero (A·R·V), un personaje presente en la política municipal pompeyana, culto, amante del lujo y bien situado económicamente.

IX.10.1 Pompeii. July 2024. Room 12, looking west along south wall towards altar. Photo courtesy of Johannes Eber.     IX.10.1, Pompeii. July 2024. Room 12, detail from east end of south wall. Photo courtesy of Johannes Eber.

(Es preciso señalar que, aunque para el espectador sea nuevo, Rustio Vero ya era conocido por los estudiosos de Pompeya como un político en activo acreditado en varias inscripciones. Queda en el aire la duda de si fue el verdadero dueño del complejo de la ínsula X, pues es extraño que en una pared del interior de la casa, y junto al altar, se pida el voto a edil para el propio dueño, cuando lo corriente era hacerlo para otra persona en las paredes de la calle).
 
Las excavaciones prosiguen en el T2 E1. Se centran ahora en el esqueleto de una mujer hallado en una pequeña habitación en otra zona de la casa. Las monedas de oro, los pendientes de oro adornados con perlas encontrados junto a la mujer y el buen estado de salud que revelan sus restos óseos hacen pensar que pueda tratarse de la mujer de Rustio Vero. A base de rellenar, como antaño, con yeso líquido los huecos abiertos en el suelo, los restauradores recomponen el mobiliario de la habitación. El esqueleto de un joven esclavo en el mismo cubículo completa la escena, permitiendo imaginar los últimos momentos de dos vidas sorprendidas por la muerte. 
 
A medida que los trabajos avanzan hacia el interior de la domus van emergiendo un gimnasio y unas termas con sus salas habituales (caliente, templada, vestuario), aparte una sala de calderas, una "piscina" de agua fría y el ya citado comedor de paredes negras. Todo un espacio deportivo y de ocio privados para disfrute de los dueños y sus invitados sin salir de casa. ¿Cómo negarle el voto a Rustio, ya fuera él o un partidario suyo quien lo pidiera, si garantizaba pan, servicio de lavandería y una tarde agradable en su spa privado?

El documental termina, no las excavaciones y los descubrimientos...
 
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El libro de Gabriel Zuchtriegel, por su parte, no es de arqueología científica (para eso se fundó en 2023 el E-Journal degli Scavi di Pompei), ni solo de arqueología pompeyana antigua y reciente. Zuchtriegel es un autor sincero que aquí y allá, dispersamente, nos ofrece pinceladas biográficas de sí mismo, nos habla de su formación clásica y musical, su trayectoria profesional, antes de Pompeya en Pesto, su escaso interés juvenil por el arte antiguo, los estudios clásicos como reconocimiento social, los debates con gente de su profesión.
 
No rehuye mencionar la polémica que trajo su nombramiento por ser un director no italiano —la nacionalidad italiana se le concedió más tarde— de una parte esencial del patrimonio cultural de Italia, el Parque Arqueológico de Pompeya. Entre reflexiones sobre la labor directiva (conseguir financiaciones, coordinar grupos de trabajo, diseñar proyectos para exposiciones y museos, confeccionar catálogos), sale al paso, sin ira, de las acusaciones de incompetencia y corrupción en los primeros tiempos y de las críticas por dar un excesivo relieve publicitario a los hallazgos del Parque.
 
Estos hallazgos, no obstante, han rebasado cualquier expectativa con la llamada 'Casa del Tiaso', como ya se identifica a la finca de Aulo Rustio Vero, candidato a edil, sita en la ínsula 10 de la región IX, en la Via di Nola. Las excavaciones, mientras tanto, siguen ofreciendo nuevas sorpresas. Queda mucho por contar.
   

8 de abril de 2026

'El regreso de Ulises' | El héroe traumatizado

EL regreso de Ulises (The Return, 2025; dir. Uberto Pasolini) se centra en el doble tema fundamental de la Odisea de Homero: el regreso a su patria y la venganza de uno de los héroes más famosos que participaron en la Guerra de Troya, Odiseo, más conocido por su nombre latino, Ulises. No se plantea las emblemáticas aventuras y penalidades que debió superar hasta conseguir llegar a Ítaca. Prescinde asimismo de los dioses: de Atenea, que le instruiría a él y a su hijo Telémaco en la manera de recuperar, tras una ausencia de veinte años, su reino usurpado por un grupo de nobles que aspiran a casarse con Penélope al mismo tiempo que dilapidan su hacienda. 
 
Estas dos premisas de ausencia de dioses y de elementos fantásticos, establecidas por el director de la película, hace que en las primeras escenas veamos a un Ulises desnudo y magullado en las costas de Ítaca (como debió de aparecer en el país de los feacios, tras ser zarandeado por Posidón, cuando lo descubrió en la playa la princesa Nausícaa) y no envuelto en la niebla por obra de su protectora Atenea. Con Ulises como náufrago maltrecho, soldado que luchó en Troya y extranjero, ya no es necesario que la diosa lo disfrace de mendigo con un toque de varita mágica, para, presentándose de esta forma, dar cumplimiento a la venganza sobre los pretendientes. 
 
'The Return'
 
A partir de aquí, todo lo importante de la parte final de la Odisea (los cantos XIII a XXIV, nada menos que la mitad del poema, no se olvide) está presente con gratificante fidelidad. Los pretendientes, el porquero Eumeo, el perro Argos, la nodriza Euriclea, la cicatriz, Penélope y la tela, la prueba del arco, el lecho de olivo, los reconocimientos, la matanza, Telémaco, el paisaje (que no se ha hallado en la propia Ítaca, sino en Corfú, el Peloponeso y Cilene), el palacio situado en una acrópolis, sus pasillos y paredes desnudas, las cabañas del pueblo. Laertes, en cambio, se aleja del texto homérico.
 
Otra declaración del director revela la novedad de su propuesta: «Lo que nos interesó más en la película fue buscar al hombre que sufría por la culpa de lo que había hecho en la guerra, por haber dejado atrás a sus compañeros y por haber estado ausente tanto tiempo» (El Español). Con esto ya nos da la clave, aunque por suerte no sea tan evidente en la película: este Ulises (sensacional Ralph Fiennes) está despojado de su primigenia personalidad de trickster y de sus cualidades oratorias para mostrarse introspectivo, retraído y parco en palabras, afectado como está por un sentimiento de culpa que transmite a través de su mirada alucinada. Ulises fue a Troya como héroe y regresó de aquella guerra como hombre y, en consecuencia, traumatizado. Menos oportuno nos parece un Telémaco cabreado con su padre e insolente con su madre.
 
Si esto es así, la falta de ritmo o la tediosidad que la crítica reprocha a la película sería de hecho la mejor adaptación estilística al tema que trata y a la técnica homérica llamada de la 'retardación' (que consiste en anunciar pronto un hecho —el regreso de Aquiles al combate, la venganza de Ulises— y retrasar lo máximo posible su cumplimiento). En los versos de Homero, en esta parte de la Venganza hay mucho diálogo, mucha descripción y, en realidad, poca acción. 

En suma, de esta versión de la Odisea nos quedamos con lo que tiene de fidelidad a los versos de Homero y aceptamos el toque personal de Pasolini de humanizar al personaje homérico.

 
 
El regreso de Ulises (2025)  

9 de febrero de 2026

Una breve historia del Foro romano

UN precioso libro de 2025 —El Foro romano. La invención de un espacio arruinado, de Igor Santos Salazar— traza la historia del Foro romano mediante un recorrido histórico y arqueológico en seis capítulos, desde la invasión de los vándalos en el siglo V hasta la construcción de la via dell'Impero, hoy via dei Fori Imperiali, en los tiempos de Mussolini. Es un libro impregnado de empatía hacia lo que ve y narra: las impresiones personales del autor emergen de vez en cuando, como cuando en su deambular por el Foro se detiene allí donde los demás pasan de largo —los rostra vandalica (pp. 27-28)— o cuando se asoma a la terraza del Palatino para observar desde allí arriba las ruinas del Foro (p. 206). Un libro, como decimos, que auna historia y arqueología y precioso por la cantidad de selectas imágenes de todo tipo que contiene (mapas, grabados, cuadros, fotos); por ello, merecedor de una edición en gran formato (*), digna de figurar en los estantes de book-shops como el instalado en la misma via dei Fori Imperiali. 
 
 
La destrucción a manos de los bárbaros del Forum Romanum vel Magnum, en la Regio VIII instituida por Augusto, ha sido exagerada por la Historia, señala el autor del libro; a ello ha contribuido la dramática imaginería de los bárbaros saqueando Roma. En el siglo VI, el Foro aún no era una zona arruinada. 
 
Llegado el siglo VIII, crece el número de iglesias adheridas al antiguo espacio civil (a las que se presta gran atención: S. Lorenzo in Miranda, SS. Cosme y Damián, S. María Antigua), erigidas al fragor de las peregrinaciones. El expolio ahora, la reutilización, el traslado de materiales originales a otras iglesias de Roma, la intervención de los papas transformando templos paganos en edificios cristianos (consultada en el Liber pontificalis), en su afán de «hacerse un hueco en el Foro» (p. 39), darán paso, a finales de la Edad Media, a la estimación per se del paisaje ruinoso superviviente en las (dos) elegías de Hildeberto de Lavardin (s. XII), que testimonian una nueva valoración de la Roma antigua (p. 62): Par tibi, Roma, nihil, cum sis prope tota ruina; / quam magni fueris integra fracta doces. «Nada hay comparable a ti, oh Roma, aunque estés casi toda en ruinas; / qué grande fuiste entera lo enseñas destruida», comienza el primero de estos poemas.  
 
Es el momento de los Mirabilia urbis Romae, guías destinadas a los peregrinos, que informan a los romeros de «lo que hay que ver» en la capital de la Cristiandad. De ellas se nutren los humanistas anticuarios del Renacimiento (F. Biondo, Poggio Bracciolini, P. Leto, A. Fulvio), con cuyas obras quisieron resucitar la grandeza de la antigua Roma.
 
Más adelante, los restos del Foro adquirieron una nueva fisonomía al convertirse Ver imagen originalen un lugar cotidiano de pastores y tenderos: el llamado Campo Vaccino ('campo de vacas'). Gran número de artistas reflejaron en sus grabados o pinturas este nuevo escenario rural de paisanos y rebaños haciendo su vida entre las ruinas clásicas (É. Dupérac; G. B. Piranesi, a quien se dedican ocho páginas). Los vedutistas (dibujantes de vedute 'vistas') hicieron del Foro un lugar de contemplación único en el mundo (Canaletto, G. Panini, entre otros). En el capítulo del Grand Tour, el libro no se detiene mucho en los visitantes extranjeros, episodio muy conocido por la mayoría de los lectores de libros de viajes, para recordar a españoles que visitaron el Foro, como el jesuita Juan Andrés o el dramaturgo Fernández de Moratín. Cien años después, la impresión que se llevaron de este espacio romano Blasco Ibáñez y Pardo Bazán fue de decepción.
 
Roma cambió de aspecto en el siglo XIX. Se acometieron reformas urbanísticas que conllevaron la construcción de monumentos tan desgraciados como el dedicado a Vittorio Emmanuele II, «terrible edificio» (p. 202), y la destrucción de aquellos otros considerados poco antiguos: G. Boni, a la par que preconizaba una arqueología científica —fue el descubridor del Lapis Niger—, hacía demoler la iglesia Santa María Liberadora (barroca) para hacer visible Santa María Antigua (medieval). 
 
Cierran el libro un epílogo melancólico y una breve bibliografía comentada.
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(*) Si tal sucediera, habría que corregir la errata más visible, 'bis estética' por 'vis estética' (o aesthetica), p. 216. Y, ya puestos, sería bueno incluir un índice de nombres y edificios.